12 jul 2009
Lo que nos atrae del otro no es nuestra vasta belleza, el calor de nuestros cuerpos, el amor manifiesto en nuestras canciones; lo que nos atrae del otro son las colillas en el suelo, el insano perfume de humo, el temblor en las piernas. Lo que nos atrae del otro no es nuestra inteligencia, cuantas enciclopedias guardamos en casa, ni cuantos perros saludamos en el camino, es otra cosa; es la tristeza oculta en tristezas, son los amores imposibles, los dulces pegados en nuestros bolsillos. nos atraemos en esta vereda, frente a tu casa, cerca de tu cuarto, antes de tu cama, entre tus cojines de animalito, en el humo de la mañana, en el humo de las plazas, en frente de tu casa, cerca de tu cuarto, tropezando en tu cama, atacados por animales, en el incendio de la mañana, en la ruina de las plazas, en las grietas del cemento, dentro de tu casa, en la puerta de tu cuarto, al lado de tu cama, bajo los cojines de animalito.
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