14 ene 2009

Sociología.

Verla así quieta, sentada, haciendo un tango con los párpados, apretándolos, bailándolos y relajando la cabeza sobre un hombro en el que había una caricia espectral, una mano que movía su pasión aun sin entenderla, sin conocerla. su muerte es diminuta, pero es todo durante el espasmo, ahí sentada, quieta, con las manos tejiendose la una a la otra pero ninguna siendo anterior, con las piernas flojas pero listas, daba a entender tanto sobre lo poco que había logrado averiguar de ella en esos enormes y líquidos segundos al bajar del tren.
la expresividad de ese cuello estirado con una tensión de algodón y leche no era extraña a ella, era un recuerdo o dos, o miles, obnubilantes, pero a los santos se de el entendimiento. ese festejo de calor y sombra en ese momento en que el universo se deforma para contonear su figura y la de su tal espectro, es mas que el entendimiento de los santos, mas que contar hormigas, mas que fonética y compás.